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A mi musa, mi todo.

To my muse, my everything.

Lori 

PACIFIC

Salté  un océano que apenas conozco y un continente desconocido.

Viajé sobre el silencio de la música lejana y el asfalto de la primera autopista,

paralelo siempre a la brisa de tus dedos sobre los míos, y a tu alma de reojo.

Crucé también los puentes que nos unen y que nos separan.

Escuché el oleaje sereno de tu sonrisa paralizando mis pasos.

Caminé descalzo  sobre las arenas y las piedras de tu mágica incertidumbre.

Ascendí a la montaña mientras dormías para verte despertar

después del vino y de la bruma.

Hipnotizado por el canto del faro quise romper mi barco contra el acantilado

para no partir más,  y sin darme cuenta, ya me habías abrazado y sumergido

en las pacíficas aguas de tu existencia.

Moví mi silla cuarenta y tres veces sobre tu pequeño planeta para contemplar

en un día los reflejos del ocaso sobre el azul intenso de tu mirada.

Diego HE

 

PACIFIC

I leaped over an ocean I hardly knew to an unknown continent.

I traveled listening to the distant music and watching the tarmac of our first highway,

always parallel to the breeze of your fingers among my fingers, watching your lost certainty out of the corner of my eye.

I crossed a few bridges that both keep us apart, and yet, bound us to each other.

I listened to the quiet surge of your smile that always brought me to a standstill.

Barefoot, I walked on the sands and the pebbles, as well as mountains, still bewildered by your magical uncertainty.

Mesmerized by the chant of the lighthouse, I wanted to crash my vessel into the cliff, so as never to set sail again.

Inadvertently, you hugged me into the peaceful waters of your reality.

Forty-three times, I would travel around your tiny little planet to gaze into the reflection of sundown into the deep blue of you.

Diego HE

 

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